
Heridas
Y la herida consigue replegarte hasta el interior profundo de tu morada,a la bóveda glacial y lóbregadonde jamás luce el sol,ni asoma un rayito de cálida esperanza.Te aíslas compungida, abatida, descorazonada,lamiendo las punzantes sajadurasque te desgarran el alma.Nada consigue paliar el duelo,ni siquiera el consuelo del odio fugaz.¿Por qué?, ¿cómo odiar una porción de las entrañas?Nadie puede mitiga el escozorque pincha como cizaña.Te sientes inerme, sumida en una pena extraña,el más hostil de los latigazos te han infringido con saña.Y no con azotes de nueve colas, sino con tóxicas palabrasque penetran en el corazón y, como virus, lo taladran,dejándolo inválido hasta que la bondad innatay el tiempo, que todo lo cura, de nuevo resanar lo hagan.Con mil perdones y olvidosy la buena voluntad del que, a pesar de todo, aún ama.